El desafío de sacar las tortugas acuáticas a flote

Son animales delicados, pero siguiendo ciertos cuidados -que combinan tanto hábitos de peces como de reptiles- pueden llegar a vivir muchos años.
Por María Paz Carvajal
De pequeñas, como son económicas ($5.000, en promedio), no faltan quienes las compran como mascotas casi desechables: si se les mueren, se recambian.
Sin embargo, el desafío de todo amante de la naturaleza debiera ser ayudar a que las tortugas de agua vivan lo que más puedan. Esto es, 25 años promedio en cautiverio o por lo menos unos 8 años, que es el promedio que le ha tocado ver en casa de aficionados a la veterinaria especialista en animales exóticos doctora Fernanda Schaüfler.
La tortuga de orejas rojas es un vertebrado que pertenece a la familia de los reptiles, no obstante, posee costumbres anfibias, por lo que necesita un hábitat con condiciones tanto acuáticas como terrestres.
"La gente les fabrica charcos de agua, siendo que las tortugas necesitan sumergirse. Ojalá que la profundidad del agua sea dos veces su tamaño longitudinal", aclara la veterinaria.
Asimismo, requieren lugares para posarse cuántas horas quieran al día, pero ojalá no se utilicen esas rampas de vidrio que vienen adheridas a los receptáculos, pues les cuesta mucho subirse. Muchas veces, una roca grande es una excelente opción.
En verano, para las más grandes, el mejor de los resorts incluso son las piscinas plásticas con una roca al centro. Claro que siempre con agua temperada.
Son animales semitropicales, por lo que la temperatura debiera oscilar entre 19 y 25 grados Celsius.
Cuidado con que el agua se entibie más de la cuenta. La veterinaria recuerda un caso en que la familia no notó que el calefactor del acuario había sufrido un desperfecto, entonces "llegué y vi que el agua tenía gorgoritos, estaba hirviendo y las tortugas, obviamente, muertas. De ahí que siempre recomiendo cambiar estos aparatos anualmente", enfatiza la doctora Schaüfler.
Baños de sol
Casi de más está decir que la limpieza del agua es vital, ayudándose de filtro, recambios de agua y evitando restos de comida en el estanque.
Tampoco es conveniente decorar con plantas artificiales, pues -a diferencia de los peces- las tortugas se las comen. Lo mismo pasa con la gravilla de acuario que, para ellas, debe ser de piedras grandes (casi del porte de sus cabezas).
Como todo reptil, necesita de los rayos ultravioletas, lo que obliga a tenerles el mismo tipo de lámpara que usa una iguana o una serpiente. Sólo se apaga de noche y, en épocas de calor, sacar el acuario a darse un baño de sol viene bien (el techo del acuario debe tener rejilla para que logren penetrar los rayos).
La fórmula es inequívoca: a mayor luz ultravioleta, mejor apetito y mayor crecimiento.
"Yo he visto tortugas de la misma edad, pero con tamaños muy dispares. Claro que también influye que cuando viven juntas, hay una que se vuelve más dominante y come más. Por eso, lo ideal es tener una sola o dos, pero compradas en el mismo acuario y al mismo tiempo", precisa.
El menú consiste en carne de pollo para los juveniles ("una puntita de cuchillo a la semana"). Además, sin importar la edad, requerirán de pellets para tortugas, camarones disecados (comprados en tiendas) y, semanalmente, un suplemento de vitamina A que debe prescribir y mandar a preparar el veterinario.
Ésta es la única forma de compensar la falta de su plato favorito: un alga que sólo se encuentra en la naturaleza y que es esencial para proteger su caparazón, visión y sistema inmune.
Fuente: www.emol.com (Sábado 26 de Febrero de 2005)
Foto: Héctor Ruz
(http://diario.elmercurio.com/2005/02/26/sociedad/mas/noticias/1F785532-4BBC-439B-8CF5-501935B4A5AF.htm)












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