Un mal que ataca a los gatos "parranderos"

El Virus de Inmunodeficiencia Felina debilita al animal progresivamente y le provoca la muerte.
Por María Paz Carvajal
Cuando se escucha hablar de Virus de Inmunodeficiencia Felina (VIF), la gente suele rebautizar la enfermedad bajo el nombre "Sida felino". Un término que no es compartido por algunos veterinarios, pues no sólo asusta a las personas, sino que además es inexacto.
"No se ha descrito asociación entre la infección que tiene el gato y la del humano; tienen características similares, pero no significa que el virus del animal puede generar síndrome de inmunodeficiencia en el hombre", explica la doctora Marcela Valenzuela, especialista en medicina felina del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad de Chile.
No existe una estimación a nivel nacional respecto de la prevalencia del VIF, pero estudios parciales hablan del 15% o 20%.
El cuadro es muy similar al de la leucemia felina. Es decir, ambos virus van deprimiendo el sistema inmunológico, haciendo al animal proclive a adquirir múltiples enfermedades secundarias.
Más que las cruzas, la principal forma de transmisión para los gatos es el contacto directo, siendo la mordedura la principal vía.
Dependiendo del manejo que se haga del gato enfermo, algunos podrían vivir fácilmente 10 años. No obstante, otros que desarrollan enfermedades importantes a temprana edad pueden fallecer al año de haberse contagiado.
En un comienzo la signología del síndrome es vaga, pero en estados avanzados del mal se pueden presentar anemias importantes, abortos recurrentes, cuadros de diarrea o respiratorios, lesiones dermatológicas (tiñas), entre otros.
Si en algo se diferencia con la leucemia es que el VIF puede infectar a muy temprana edad, aunque los signos del mal se desarrollan tarde.
Por eso la doctora aconseja solicitar el examen que detecta anticuerpos contra el VIF a todos los gatos mayores de 5 años y, más aún, si tienen historial de "callejeros".
Esto permitiría tener mayor precaución frente a faltas de apetito, desánimo, infecciones respiratorias, etc. Asimismo, los dueños se preocuparían a tiempo de procurar una buena alimentación y de respetar los controles médicos. De hecho, se les puede prescribir medicamentos que estimulen su sistema inmune para protegerlos de infecciones secundarias.
Para los veterinarios la mejor prevención es el manejo de la mascota. Ya sea evitar las salidas de "parranda" de los felinos o, en su defecto, optar por procedimientos como la castración o esterilización.
Fuente: www.emol.com (Sábado 20 de Agosto de 2005)
Foto: El Mercurio
(http://diario.elmercurio.com/2005/08/20/sociedad/mas/noticias/8C8D7363-6B0C-48D0-B74A-8A8C55686CDA.htm)












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